Los errores más habituales que se cometen al realizar una web

El impacto que ha tenido Internet en el mundo de la publicidad no es algo nuevo. De hecho, prácticamente, no hay campaña de publicidad que realizamos en la agencia que no contemple un desarrollo en Internet. No obstante, queremos exponer en este post algunos de los errores más habituales con los que nos hemos ido encontrando a la hora de la contratación de una página web por parte del cliente, esperamos que os sirva de punto de partida si estáis pensando en crear una página web para vuestro negocio.

  • Curiosamente, el primer error con el que nos solemos encontrar no tiene nada que ver con Internet. En ocasiones, el cliente no tiene claro cuál es el objetivo ni el modelo de negocio que quiere implantar. El estudio del cliente proviene únicamente del análisis de las páginas web de la competencia y, como todos sabemos, no existen dos negocios exactamente iguales. A la hora de plantear nuestro proyecto empresarial tenemos que partir de un análisis exhaustivo de costes, recuperación de inversión etc. Pero no debemos olvidarnos de cuál es nuestro público objetivo, la ventaja que ofrecemos frente a nuestros competidores, nuestra experiencia, etc.
  • La página web no es responsabilidad exclusiva de la agencia. Por muy buenos que seamos, la persona que mejor conoce su negocio es su responsable. Esto no quiere decir que desde la agencia no podamos hacer nada, al contrario, de cuanta más información dispongamos mejor podremos adaptar el proyecto web a las necesidades y expectativas del cliente. Tener claro cual es el target al que nos dirigimos, el producto/servicio que ofrecemos, los puntos fuertes y débiles de nuestra empresa, los elementos diferenciadores que nos distinguen de la competencia, que hacemos y que no hacemos, etc. son cuestiones básicas de gran valor que nos van a ayudar a realizar nuestro proyecto en Internet y que asegurarán a largo plazo el éxito de nuestro proyecto.
  • Hay productos y servicios que se adaptan mejor a Internet. Aunque hoy día se puede conseguir de todo por Internet, hay productos y servicios que se adaptan mejor a la red. Debemos conocer los hábitos de consumo del público objetivo al que nos dirigimos, tener en cuenta el ámbito geográfico, la naturaleza de nuestro propio producto/servicio y adaptar el catálogo de la empresa a nuestro cliente. Esto no significa que no podamos tener presencia en Internet, significa que tenemos que adaptar la comunicación que realizamos en la red para obtener el resultado deseado. Por ejemplo, es muy difícil que alguien compre un coche exclusivamente por Internet, sin embargo es muy probable que se consulten características, se comparen modelos, marcas… Por lo tanto, no tiene ningún sentido habilitar sistemas de pago para la compra de un vehículo y sí mucho el uso de configuradores.
  • La web es un medio y no un fin. En no pocas ocasiones nos hemos encontrado con clientes que han basado su estrategia de comunicación únicamente en tener una página web. Una página web que no tiene visitantes no tiene clientes, y los clientes hay que salir a buscarlos. Hay un gran número de herramientas que nos pueden ayudar en la búsqueda de clientes a través de Internet: posicionamiento en buscadores, servicios de Community Management (redes sociales), campañas de pago por clic etc. De la misma forma, también se pueden utilizar estrategias offline (publicidad tradicional) para conseguir visitas en nuestro escaparate en Internet.
  • “Me han presupuestado la web un 50% más barata que vosotros”. Os vamos a contar un secreto: “Ya lo sabíamos”. Una buena página web, con un texto cuidado especialmente para su posicionamiento en buscadores, retoque fotográfico para las imágenes, con una programación compatible con todos los navegadores y todos los dispositivos móviles, adaptable a todo tipo de pantallas, que sea fácilmente actualizable y que además lleve un estudio previo de la competencia y de estilo, lleva su tiempo. Debemos estudiar concienzudamente qué es lo que nos ofrecen y pagar lo justo por un buen servicio, ya que esa inversión inicial terminará dando sus frutos.
  • El diseño es importante pero no lo es todo. A veces nos dejamos guiar porque una página web sea atractiva a la vista y podemos llegar a pensar que al serlo, la página ya está lista para recibir innumerables visitas de clientes que estaban desearlo verla. Desgraciadamente no es así, debemos fijarnos en aspectos como la usabilidad de la misma, el correcto tratamiento del texto, la disposición lógica de sus apartados y subapartados, la estructura de la misma…En definitiva, debemos ponernos en la piel de nuestro cliente potencial y pensar si realmente le estamos ofreciendo información lo suficientemente relevante y atractiva para dirigirlo hacia nuestra empresa.
  • ¿Cuántos clientes puedo conseguir con mi web?. Esta es la pregunta clave que deberíamos hacernos a la hora de contratar una web, porque una web es cara o barata en función de los clientes que pueda arrastrar hasta mi negocio y no por tener un importe alto o bajo. En este caso debemos fijar los objetivos que pretendemos conseguir con nuestra web de una forma realista y adaptada a la actividad de nuestra empresa y a la tipología de nuestro cliente potencial.

 

Esperamos que este post os sirva si estáis pensando en realizar o renovar la página web de vuestra empresa. En cualquier caso, podéis contactar con nosotros para resolver vuestras dudas.